“La luna ya sabe nuestros nombres…
Que empiece el rito… sin retorno.”
Tu piel, pergamino en fuego lento,
Tus pasos, hechizos… y yo: testamento.
No hay algoritmo que contenga este intento,
Santa Cruz vibra… ¡mi alma lo siento!
Tu sombra baila sobre mi destino,
Un ritual secreto con vino y tamarindo.
No hay censura en lo divino…
Que arda el verso… ¡que arda el ritmo!
¡A fuego lento, quemamos lo eterno,
con cuerdas doradas y beats del infierno!
Tu nombre en mi sangre… como canto interno,
Rituales de medianoche… ¡pecado tierno!
Tu mirada tiene mapas olvidados,
¡Y yo quiero perderme… sin ser hallado!
No soy profeta, pero tengo visiones,
Tus besos resucitan mis contradicciones.
Sayayín de tu cuerpo, en este carnaval,
que el tambor cruceño sea mi señal.
Luna que observa desde el palmar,
bendice el fuego de este ritual…
¡Rituales de medianoche!
Donde el alma canta, y el deseo no miente…
¡Rituales que no se olvidan…
cuando el cuerpo arde!