Tomando como base las observaciones del POA 2026, las mejoras más importantes serían estas:
- Conciliar todas las cifras presupuestarias antes de la aprobación definitiva. Debe explicarse y corregirse la diferencia de Bs 3 millones entre el monto global de inversión, que figura en aproximadamente Bs 44,05 millones, y el detalle de proyectos, que suma aproximadamente Bs 41,05 millones. Esto debería resolverse mediante una matriz única de conciliación entre presupuesto de recursos, gasto, inversión, deuda y programación plurianual.
- Convertir las provisiones distritales en proyectos concretos lo antes posible. Una parte considerable del presupuesto de inversión todavía aparece bajo provisiones para proyectos. Conviene que cada una tenga nombre del proyecto, ubicación, beneficiarios, costo, fuente de financiamiento, responsable, cronograma, estado técnico y meta física. Así se reduce el riesgo de llegar a mitad de gestión con recursos disponibles pero sin proyectos listos para ejecutar.
- Incorporar metas físicas y resultados medibles por cada programa. No basta con indicar cuánto se gastará. Cada programa debería mostrar, por ejemplo: kilómetros de vías mejoradas, luminarias instaladas, centros de salud equipados, escuelas intervenidas, toneladas de residuos gestionadas, beneficiarios atendidos y porcentaje de avance trimestral. El propio enfoque del POA reconoce la importancia de indicadores y responsables.
- Fortalecer el seguimiento de la recaudación propia. La meta de Bs 157 millones para 2026 debería dividirse en metas mensuales y trimestrales por tipo de ingreso: inmuebles, vehículos, patentes, tasas, transferencias y otros conceptos. También sería recomendable crear un tablero de control con recaudación programada, recaudación efectiva, mora, cartera pendiente y porcentaje de cumplimiento.
- Vincular mejor el presupuesto con la visión de desarrollo industrial de Warnes. El POA plantea una visión fuertemente vinculada al desarrollo industrial. Esa visión debería traducirse en proyectos específicos: infraestructura para zonas productivas, mejoramiento vial industrial, simplificación de trámites, catastro económico, promoción de inversiones, empleo, capacitación laboral y servicios para empresas. Actualmente esa relación estratégica no queda suficientemente visible.
- Priorizar proyectos según impacto y no solamente por distribución territorial. La participación distrital es una fortaleza, pero convendría complementar las demandas sociales con criterios técnicos de priorización: población beneficiada, urgencia, reducción de brechas, costo-beneficio, impacto económico, sostenibilidad, riesgo y disponibilidad de estudios. El proceso participativo está documentado, pero puede fortalecerse con una metodología uniforme de puntuación.
- Asegurar que los proyectos tengan madurez técnica antes de presupuestarlos. Idealmente, los proyectos importantes deberían ingresar al POA con estudios, diseño, presupuesto, propiedad del terreno cuando corresponda, documentación ambiental, fuente de financiamiento y cronograma definidos. Esto permitiría pasar de un presupuesto de intención a un presupuesto realmente ejecutable.
- Mejorar la planificación territorial. El documento señala dificultades respecto a la delimitación y cartografía formal de los distritos municipales. Conviene consolidar una cartografía oficial georreferenciada, vinculada a población, barrios, comunidades, infraestructura existente, demandas y proyectos. Esto ayudaría a demostrar si la inversión está distribuida equitativamente.
- Crear un sistema de seguimiento trimestral del POA. Para cada programa debería compararse: presupuesto inicial, modificaciones, presupuesto vigente, comprometido, devengado, pagado, avance físico y cumplimiento de metas. Así se podría identificar rápidamente qué programas presentan retrasos y reasignar recursos cuando corresponda.
- Fortalecer la evaluación de desempeño. Al final de la gestión no debería evaluarse únicamente cuánto se ejecutó presupuestariamente. También debería medirse qué resultados produjo el gasto. Un programa que ejecuta 95% de su presupuesto pero alcanza solamente 50% de sus metas físicas no debería considerarse exitoso.
Prioridades inmediatas
Si hubiera que concentrarse solamente en cinco acciones para mejorar el POA 2026, priorizaría: 1) corregir las inconsistencias numéricas; 2) convertir provisiones en proyectos definidos; 3) implementar indicadores físicos y financieros; 4) asegurar la meta de recaudación mediante seguimiento mensual; y 5) vincular claramente cada inversión con las prioridades estratégicas del municipio.
Con esas mejoras, el POA pasaría de ser principalmente un documento presupuestario y de cumplimiento formal a funcionar como un verdadero instrumento de gestión, seguimiento y evaluación de resultados municipales.
